martes, 14 de agosto de 2007

aun para ella...


Desde hace mucho ya no encuentro paz, te escribó y te leo, más no logro entender hacia que punto emprenderá cámino nuestra situación; nuestra relación... Ya sabes, la quebraste con tus deciciones, y en veces sientro que no podre dejar de odiarte jamás por ello, pero a la vez tampoco de amarte por todo lo que en mi dicen tus labios. Me insultas, te escucho, me dueles y yo aun sólo se esperarte. Pero que mas da, asi es como me deleito, quiza ya ni siquiera me quede integridad o pisca alguna de cordura.
Yo te amo, mil veces te lo he dicho, más no sé si bien comprendes, simplemente no puedo hacer nada más, ¿Acaso entiendes mi impotencia mujer? Ya no se me ocurre ni una sola forma de decirte cuanto te sufre está anatema, por que pareces no desear escucharme más. cúan egoista eres mi divina empreatriz, cúanto en verdad; me juzgas por mis actos, comprendelo porfavor te lo pido, entiendelo! tu me arrojaste al vacio "sin importar" que fuera lo que de mi ocurriese; que deseabas que hiciese, moría. día a día lo hacia y trate de arreglar mi vida, fue entonces cuando entendi que no podria hacerlo sin aquella que las estrellas me señalarón en un día de Luna.
La vida no es buena ni hermosa, siempre le he pensado así y creo que deberias recordarlo. Me ayuda a reír de mi desgracia; quizá ya no desees oír más de esta, la extraña abominación de dulces vervos, o quizá creas que sólo bien se mentir en un papel; pero debo decir a mi defenza que no deseo conciliar de los sueños la alegria. Sólo entendi el odio, la sofocante idea de perderte en pequeñas capitulaciones de un fin ya escrito; en verdad no sabes cunto le odio. de mi robo la alegría y me despojo de los sueños. El resplandor se opacaba, de poco a poco y de manera lenta y pasiva me deje envenenar por los inviernos sin ti; los marchitos soles me mostraron tantos matices repugnantes y agrios, que me brindaban nuevos placeres tan extraños como el deleite de la desgracia y el placer de auto-compadecerme, que sin desearlo el puro corazón que un día palpito en mi, me dejaba amor, me abandonaba sin poder imaginarme sin él.

Mi bien nacida emperatriz, por las noches viajo a extraños paises y me detengo solo al entender lo incierto de estos ingratos sueños; tan solo dime porqué de mi no deseas conocer nuevas historias, no lo entiendes ¡Sigo siendo yo, quien se juro de tu pertenencia!
En cúal de mis absurdos y vanos placeres se confundio el sendero de esta desolación ¿Acaso seria capaz de escapar de la insurrecta delicia que ofrecen las iluciones humanas, en verdad no sabría que responderte?

Mi buen amor, porqué le robaste la espernaza a este tierno villano; en verdad no sabias que seria lo que tu decición desencadenaria. Más mi torpeza aun me muestra en parte lo muy ingenuo o inocente que soy, ya que me deposite en tus manos, y tu sólo me desechaste cual muleta rota, que ya no cumple su función, que ya no sirve, que ya no importa.


31/07/07

para ella....


Comprendes amor que en un canto la vida te llama, entiendes cuanto te desea. Dime, aun planeas esperarme, dime, en verdad me anelas aun.
Imaginante hermosa estos hombres divididos por su imagen, que cada noche dibuján tu silueta en perpetuos mundos oniricos de extraños trasos e ideas inciertas ¿Es verdad amor, que aun hoy te ahogas en la tristesa de tus memorias? ¿Cúanta amor, cúanta? ¿Cúanta vida ocultan tus ojos en la lluvia que dices, no desea desaparece?

De amargas horas me conto la luna, te vio vestida triste bajo la noche de ropajes fríos y de una niebla de profundos temores e interminables dudas. Dime, acaso ella te ha contado de las desventuras de este tu orador que un día decidiste olvidar.

Hoy, hoy para ti no hablare más de flores, ni de hermosos angeles hare mención alguna, hoy soy un hombre de duros rencores y, aquel el antiguo hijo de la esperanza fue muerto por la espada de la decadencia que encontro oculta un día en su conciencia.
Amor, sin buscar encontre algo, que en mi conmuebe al espiritú cuando palabras no resplandecen en esta cuerpo mudo. Brilla en mi esto extraño, que cobijo brinda en el tiempo de lluvia y viento para hacerme feliz. Pero cuando reina el sol me deja en libertad, creyendo que aun en el tiempo de la alegria y la lujuria, mi esencia puede encontrar paz en brasos ajenos.

Mis sellos te desean, las estrellas te señalan aun hoy en el sendero de mis pies. si tan sólo comprendiesen que la vida canta para que estos, sordos desde hace tanto, puedan escucharle; pero nosotros todos tan valientes. llenos de temor, moribundos y rastreros, reusamos a la idea de la vida y perplejos gozamos de esta agonía deliciosa. quizá tengan razon todas estas voces: "Era sólo cuestión de tiempo para que se perdiese de sí mismo."

Ni un sempiterno dios caido soño tanto tiempo reencontrar el aliento, no te parece gracioso._