lunes, 30 de julio de 2007

gibrán jalil gibrán...

Del Amor._

Cuando el amor os llame, seguidle.
Aunque os lleve por camino arduo y tortuoso.
Y cuando tienda sus alas, dejaos cubrir aunque su
suabidad oculte sorpresas hirientes.

Y cuando os hable, creed en él aunque su voz perturve
vuestros sueños como el viento del norte deshoja el jardín.
Pues así como el amor os corona, así también os clavará
en su cruz. Y como os hace crecer, os poda.
Así como trepa acariciando vuestras más altas ramas
que tiemblan al sol, también decenderá remeciendo las
raíces que os atan a la tierra.
Como gavillas de espiga os junta, os azota hasta desnudaros,
os mece y sacude para limpiaros de impaureza;
os muele hasta la blancura, os amasa hasta aceros dóciles
y moldeables.

Sólo entonces os destina al sacro fuego y os combierte
en pan místico del banquete divino.
Todo eso hará con vosotros el amor, para que que
conozcáis los secretos del corazón, y ese conocimeinto os
convierta enfragmentos del corazon de la vida.

Pero si, temerosos, no buscáis más que paz en el
amor, es preferribleque cubráis vuestradesnudez y os
alejéis de las eras del amorhacia un mundo sin tempestades,
donde reiréis, pero no con toda la alegria de la risa, y
lloraréis, pero nunca con todas vuestras lágrimas.
El amor sólo da y toma de sí mismo, no posee ni quiere ser poseído, porque el amor se basta a sí mismo.

Cuando améis, no digáis: "dios está en mi corazón" , sino
más bien "yo estoy en el corazón de dios".
y no pretendáis dirigir el curso del amor, pues él,
si os halla dignos, dirigirá vuestro rumbo.
El amor no tiene otro deseo que realizarse a sí mismo.
Pero si al amar no podéis evitar tener deseos, que sean éstos:
fundiros en él y ser como un arrollo que canta su melodía en la noche; conocer el sufrimiento de la extrema ternura; ser heridos
por la propia comprensión del amor y sangrar gustosa y alegremente;
despertar al alba con alado corazón y dar gracias por un nuevo día
para amar; reposar al medio día, meditando en el éxtasis del amor,
volver a casa con gratitud hacia el atardecer y luego dormir -en el corazón una plegaria por el ser amdo- y un himno de alabanza en los albios.

BELLEZA Y FEALDAD._

Belleza y Fealdad se encontraron cierto día en la playa y
se dijeron:
-¡Vallamos a bañarnos en el mar!
desnudáronse ambas y fueron a nadar en las aguas.
después de un rato, Fealdad regresó a la orilla, se
vistió con las ropas de Belleza y partió.

Cuando Belleza salió del agua no encontró sus ropas,
y como era demasiado tímida para andar desnuda, se
marchó vestida con las ropas de Fealdad.

Así es como hasta el día de hoy las confunden hombres y
mujeres. Sin embargo, algunos hay que han visto el rostro de la Belleza y reconocen, a pesar de sus vestidura.
Y otros hay que descubren la Fealdad, atravéz de
bellos ropajes.

EL PERRO SABIO._

Pasaba cierto día un perro sabio junto a un grupo de gatos,
y viéndolos tan entretenidos que ni siquiera notaron su presencia, se detubo.

Un gato grande y serio se levantó en ese momento y
recorriendo al grupo con la mirada, dijo:

-Orad, hermanos, y despúes de rezar una y otra vez hasta disipar toda duda, lloverán ratas.
Al oír esto, rió en su corazon el perro sabio, y se alejó diciendo:

-Oh, ciegos y torpes. ¿Acaso no está escrito, como yo lo sé por mis antepasados, que lo que lueve a fuerza de oraciones son huesos, y no ratas?

LA SIN MANCHA._


dijo la carilla inmaculada:

-pura fui cradad y pura permaneceré por siempre.
prefiero arder hasta convertirme en blancas ceniza, antes
de tolerar que la suciedad me roce o me manche lo turbio.

Oyó el tintero lo ue la hoja de papel decía y, aunque
se rió en su oscuro corazón, no osó acercársele.
Y la oyeron los lápices de colores, que tambén se mantuvieron distantes.
Y la carilla sin mancha permaneció pura y casata para siempre.

Pura y casta.
¡y vacía!

trabjos de la universidad

Mientras caminaba al baño miraba al suelo y pensaba, tendré que hablar en publico; en verdad, para mi no existe otra cosa más repulsiva que el hablar en publico, pienso que no es lo mío.

Entre al baño y mientras orinaba miraba el cielo de este, por alguna razón siempre he preferido pasa a estos que simulan un cubículo, no sé, creo que me hacen sentir más cómodo. Mientras orinaba recordaba un par de incidentes que me han sucedido últimamente y ya más de alguna vez, resulta que después de lavarme las manos suelo cortar algo de papel y secármelas, en veces me dirijo de inmediato a la sala y en el camino, o ya dentro de esta, noto que la cremallera del pantalón se me ha quedado abajo. Otras, cuando tomo micro, ya después de haber subido me comienzo a preguntar -¿qué micro he tomado?- Y tengo que comenzar a ingeniármelas para tratar de ver el reflejo del numero de la micro, en otras que pasen por su lado o en el reflejo de algún vidrio de algún edificio; Creo que en veces me pierdo de mí mismo, es como si me desdoblase y me dirigiese hacia donde se encuentra mi dueña. Lejos, muy lejos de mí.

Cuando salí del baño, sólo podía pensar en qué seria lo que diría, la mayoría de las veces, es como si comenzase a hablar con un buen volumen de voz, que poco a poco se comienza a apagar hasta llegar a un especie de murmullo que sólo yo comprendo; Otras veces y necesito poner un ejemplo para que se entienda, es como si dijese "hola", pero solo se escuchase el "-la", porque el resto de la palabra se queda enjaulada en mi boca con temor a salir.

Entre pensando y pensando, por aquel pasillo que lleva hacia la escalinata con dirección a la casona, recordé que en el bolso andaba trayendo la tercera parte de las obras completas de Jorge Luís Borges, que había comenzado a leer en la micro aquella misma mañana con dirección a la universidad. Recuerdo que lo único que he leído de él es un cuento llamado "la casa de Asterión", que habla del minotauro de la leyenda griega.

Viendo vacía aquellas bancas que jamás lo están, me decidí por sentarme y leer tranquilamente hasta que el tiempo, como siempre, me dijese que era lo que debía hacer a continuación.

Mi instrucción era clara, relatar aquello que observase y bueno, de cierta manera lo haría, pero no me concentraría en relatar lo que observase, pensé, si no en lo que escuchase. Me acerque lento a una banca que se hallaba entre un par de árboles y arbustos, no era algo para perder la calma, me senté en una desde la que podía observar al edificio de donde venia; Deje mi bolso, saque el libro de esté y comencé a perderme en lo que me decía. De alguna manera no me había sentido tan tranquilo desde hace mucho; es cierto, era una mañana fría, pero los delicados rayos del sol matutino que se infiltraban entre las ramas de los árboles, me hacían sentir el poco calor que necesitaba para continuar leyendo. El viento que soplaba desde mi izquierda, hacia que las delicadas ramas de los árboles que sobre mi se posaban, desprendiesen de sí sus hojas, que acariciando mis ideas que brotaban al leer a tan complejo autor, perdiese concentración, obligándome a contemplarles bellas.

En un momento, toda mi concentración se poso en los pies de un alguien, que con cada uno de sus pasos, quebraba lo armonioso de aquel instante; Cerca de donde me hallaba sentado había un senderillo de piedras; que en vez de facilitar o adornar, sólo nos trae dificultades. Usted ha tratado de caminar por un senderillo empinado adornado por piedras en vez de suelo. Inclusó puede llegar a ser algo peligroso.

Después de permanecer por un momento leyendo en aquel pequeño paraíso, me dieron ganas de orinar; es el frió, el frió que me pasaba la cuenta; En la mañana me dijeron: "anda abrigado, para aya arriba es más helado", pero claro, salí tan apurado que con un poco de suerte tome desayuno. Así que comencé a caminar con rumbo al baño otra vez, pensando nuevamente, qué diría, que relatare.

Las horas pasaron, salí del baño, luego tome el mismo camino que ya relate una vez y ví al profesor hablando con el ayudante, ¿quizás de qué, de qué? Me senté donde mismo y continué leyendo el mismo libro, del mismo autor. Ya se acercaba la hora de entrar para relatar lo que habíamos observado, esta palabra me recuerda que una vez le pregunte a mi Hilda: ¿sabes cúal es la diferencia entre observar y mirar? Todo me recuerda a ella, me siento triste, como siempre desde hace mucho. Comencé a arreglar el bolso, guarde el libro y lentamente camine con dirección a la sala de clases. Ahí, ví a uno de mis compañeros y le pregunte -¿ya es hora?- esté no me supo responder, nadie me sirve!!, todos son un montón de ideas y ambisiones inconclusas. me senté frente a esté con una sonrisa cínica; mire mi celular; que para lo único que me sirve es para mirar la hora, y me di cuenta que era hora de entrar. Ya en la sala, tome asiento donde regularmente lo hago, adelante. Lo que más deseaba era ser el primero, para evitarme los nervios y así fue, pero paso. la voz se me empeso a agotar de apoco y todos se rierón de mí cuando el profesor me llamo la atención, me quise refugiar en sus brasos, pero ella estaba demasiado lejos.

viernes, 27 de julio de 2007

extractos del mordheim




"Escuchad mi canción: ¡ah, como suena mi flauta! Escuchad mi llamada, mortales todos, y no penséis en lo que os espera en las sombras hacia las que os atrae mi canto de sirena.
Venid, hombres, venid todos; hombres, ratas, venid y síganme a lo terrible, venid criaturas de la oscuridad. No oigáis los gritos de aquellos que han marchado por delante de vosotros, no miréis al borde del abismo hacia donde os lleva los pasos de este baile.

Danzad al son de mi flauta, incluso si vuestros pies están en carne viva y sangrando. Sonreíd conmigo, incluso si es la sonrisa de las calaveras y vuestra piel se despelleja. Reid conmigo, aunque os atragantéis de bilis. Por que todos sois mis marionetas, y os guiaré en una alegre danza.
La alegre danza de la muerte".


" ...Y aunque camines con la sombra del miedo ante tus ojos, y tengas el amargo sabor de la muerte en tu boca, cada día oirás la llamada de tu destino y librarás un combate contra tu destrucción.

Y aunque duermas bajo el ciego manto protector de la noche, y el sabor de la oscuridad sea endulzado por la victoria, el abrazo de la muerte debe ser derrotado cada día y el brillo de la inmortalidad, sólo entonces, crecerá cada día más.

Y aunque ahora yaces en el frío regazo de la tierra, y silenciosamente los gusanos crecen desde tu paladar, la prisión de la carne ayuda a los hongos que se alimentan de una esperanza invisible, inconciente e incierta..."


"...Hoy una nueva era comienza. Será una era de oscuridad y desgarradores llantos. Le hemos dado la espalda a la luz y nos hemos apartado de su vereda y de todo aquello a lo que ella conducía. Los hombres se distancian cada vez más de los Dioses, en busca de las miserables trampas del poder mundano, sacrificándolo todo en el altar de la codicia. Se acabó nuestra infancia. Delante sólo hay una larga, larga noche, una era sin calor ni comodidad..."

"...Para qué necesito ojos para ver, con todo cuanto ya he visto; para qué necesito manos para tocar, ni lengua para dar voz a ese breve e incierto terror de la oscuridad. Maldita sean mi mano y mi corazón, os digo, porque no hacen ningún bien al hombre; sino más bien mal. Y o veo los corazones de todos los hombres, y oigo desaparecer sus latidos uno por uno. Como se aferran a la destrozada ruina de su existencia; tan desesperados están por prolongar su tormento diario, contando la escoria como si fuese oro, hasta que se les acaban las cuentas.
Aquí estoy, caminando con suavidad entre vosotros. Veo t5ranquilamente como se acerca la hora, y os convoco en silencio. Me veis y me reconocéis, y todos los hombres que me conocen terminan sirviéndome. Tus fuerzas te abandonan; lo sientes, tu espada se escapa de tus dedos muertos y cae al suelo. Gritas en silencio, e intentas hablar pero no podrás, porque la hora de las palabras ya ha pasado. Ahora sólo puedes seguirme hacia la oscuridad que en gran placer os espera, como siempre ha hecho hasta ahora..."

...

Si, si señores; hoy soy yo, nuevamente yo,
Hoy vuelve a reencarnarse en mí la desesperación;
Hoy soy lo etéreo, aquello que llorará de antiguas soledades el recuerdo.

Hoy, nuevamente al refugio funesto marcharé, al dolor, a la locura, a la envidia y a una pena longeva; tanto en los días, como las noches el recuerdo duele y pesa.
¿Cuánto mas del camino solitario, cuánto más de no tenerla junto a mi sombra?

¿Cuáles son los tormentos a los que mi todopoderoso me condena?, ¿porque ella?,
¿porqué yo?; ¿porqué nosotros?
Si mal ya tuvimos en exceso en nuestras vidas, Si el dolor lo conocíamos mejor que todos aquellos que se jacten de sufrir desdicha a la hora de pensarse vivos.
Tan solo deseamos por instantes robar de la alegría pequeños sorbos


No entiendo, no quiero creerlo así, ¿tal vez?, ¿quizá?
¿Podría ser que su dios la quiso salvar de mi, la desolación?;
pero, si solo quisimos encontrar paz.
Paz juntos, armonía y talvez calor.



Hoy soy yo la victima de antiguas elecciones,
Fui yo quien lo escogió, yo decidí sufrir a tu lado,
Pero bien sabes aquello, soy el mas feliz de ser tu esclavo;
De servirte y serte fiel;
Amor no me arrepiento, creo que bien lo sabes;
Soy tu odiram y tú, mí amada REJUM.
Hoy para mí no hay nada más importante que esto,
Nada más lamentable que la lejanía,
Y hoy y siempre, por los años que falten;
Yo mujer, yo seré quien te espere.
Por que soy tuyo...